reflexiones
Por sus frutos los conoceréis
6 de junio de 2026 · Por Dora Zuluaga · 3 min
Intentemos reflexionar sobre esta sentencia escrita hace miles de años: por sus frutos los conoceréis, qué poderosa, ¿no? Que tal si a la luz de estas sabias palabras, la utilizamos para desenmascarar a los políticos que tienen comportamientos dañinos para nuestro país. Qué tipo de acciones, se preguntarán. Presten atención a estos cuatro frutos: la división, el desprecio al sector privado, la demagogia y el descuido de la vida personal.
El lenguaje como gran instrumento de confusión y caos, ya que usan etiquetas de todo tipo para deslegitimar, perseguir y silenciar. No es raro escuchar a los políticos lobos decir: fascista, comunista, privilegiado, esclavista, elitista y cuanta palabra cargada de sentido histórico para despojar al adversario de su validez, y por otra parte, reforzar su postura para atraer y enfilar a incautos a la lucha contra el oponente. Políticos que como fruto traigan división, no creo que sean confiables.
Instrumentalizan a los pobres como trampolín para llegar al poder y, una vez allí, promueven un fanatismo que asfixia al sector privado o le impone trabas para impedir cualquier sinergia real con la sociedad. Su herramienta predilecta es el discurso de la lucha de clases. Por eso sus banderas nunca serán la prosperidad ni la generación de riqueza: en un país próspero, su narrativa del resentimiento pierde sustento y sus cimientos desaparecen. No les conviene que a la gente le vaya bien. Políticos que como fruto generen desprecio a quien crea riqueza no creo que sean confiables
Políticos tan aferrados a sus ideas que agitan a las masas para que se movilicen con odio y resentimiento, disfrazados de justicia social y empatía, para justificar sus causas e impedir que la otra parte de la sociedad que no comulgan con sus ideas, lleguen al poder. Logran polarizar tanto a la sociedad que quienes los cuestionan cargan con el lastre de enemigos del pueblo. Políticos que su vanidad les impide tener bondad hacia su pueblo, porque no sirven al pueblo se sirven del pueblo. Políticos que como fruto generen demagogia nos son de fiar.
El cuarto fruto, y no menos importante, es la vida personal. Puede parecer algo intrascendente, pero a la larga puede llegar a ser un gran diferencial. Porque “quién no se gobierna a sí mismo, no sabrá gobernar a los demás”, entonces sí cuenta su aspecto físico, sí cuenta los logros personales y profesionales, si cuenta el dominio de sí y su recto corazón, si cuenta si es responsable, si cuenta su disciplina. Porque un buen líder no se forja por su elocuencia y por su recital de ideas y filosofías, un buen líder se forja desde lo más pequeño: en lo que nadie ve, en lo que él hace de sí mismo.
Estos fueron algunos frutos que cosechan algunos políticos. El objetivo de esta reflexión es que analisemos los frutos de los lideres con los que simpatizamos, para que sean los faros que iluminan a quienes respaldamos, porque tenga siempre presente las palabras se pueden adornar, pueden crear el mundo soñado, pero los frutos, los buenos frutos esos no mienten, no necesitan presentarse porque ellos solitos te dicen que tipo de personas son las que están gobernando.